Lo que haya en cada parcela
4G, 5G, radioenlace o satélite según la cobertura del sitio. Se mide a pie de obra, no sobre el mapa. Conectividad.
Y la caseta necesita internet desde el primer día, no cuando la compañía decida que hay acometida. Una obra es una oficina que se monta en semanas, funciona dieciocho meses y se desmonta. Montamos su conexión con lo que haya —4G, 5G, radioenlace o satélite—, las cámaras que avisan cuando alguien entra de madrugada, y el control de quién pisa la obra.
Esperar a una acometida de fibra puede llevar meses. La obra empieza igual.
4G, 5G, radioenlace o satélite según la cobertura del sitio. Se mide a pie de obra, no sobre el mapa. Conectividad.
No hay que abrir zanja, ni pedir permiso, ni esperar a la compañía. La caseta tiene línea desde la primera semana.
Cuando la obra termina, el equipo se desmonta y se reinstala en la próxima. No se tira el dinero en cada proyecto.
La estructura de hormigón se come la señal. Se cubre por fases según sube el edificio, no de una vez al principio.
Los modelos pesan. Se dimensiona la conexión por lo que de verdad hay que descargar y subir cada día.
VPN entre la caseta y la central: mismo servidor, mismos ficheros, mismos programas. Varias sedes.
El robo en obra no es un imprevisto: es una partida del presupuesto que nadie escribe.
Detección en el perímetro y aviso en el momento en que alguien entra. Una grabación que se ve al día siguiente sirve para el parte, no para evitarlo. Videovigilancia.
Que es cuando pasa. Infrarrojos o cámaras térmicas según el tamaño del recinto.
Con alimentación autónoma donde todavía no hay cuadro eléctrico estable.
Si se llevan el grabador se llevan la prueba. Copia fuera del recinto.
Quién entra, cuándo y de qué subcontrata. Útil para la coordinación de actividades y para saber quién había en obra un día concreto.
Todo el equipamiento es desmontable y reutilizable en la siguiente obra.
Además de conectar la caseta, hay cosas que la obra necesita y que casi siempre se resuelven mal.
Control de accesos por subcontrata, útil para la coordinación de actividades empresariales y para saber quién había un día concreto.
Los sistemas de gestión documental de obra piden red para funcionar. Sin conexión estable, la puerta se convierte en un cuello de botella.
Extensiones que funcionan en el móvil por toda la obra, con el número de la empresa y no el personal.
Acceso a las cámaras para la dirección facultativa y la propiedad, limitado a lo que corresponda a cada uno.
Lo que entra y sale registrado, que en obra grande es donde más se descuadra.
Todas vistas desde la misma consola y en una sola factura con el desglose por obra. Varias sedes.
La conexión de la obra la damos nosotros, no la revendemos: red, numeración y soporte propios, con sede en Sevilla y servicio en toda España. Cuando una obra se queda incomunicada, el jefe de obra no puede abrir una incidencia y esperar tres días.
Días, no meses. Al no depender de una acometida no hay que pedir permisos ni esperar a la compañía: se mide la cobertura a pie de obra, se elige la tecnología que funcione allí y se instala. Es la diferencia entre empezar la obra con los sistemas en marcha o con la gente tirando de su móvil personal las primeras semanas.
Se mide primero, porque la cobertura del mapa y la del solar rara vez coinciden. Con señal débil suele bastar una antena direccional bien orientada. Sin señal ninguna, la respuesta es radioenlace si hay un punto con visión directa, o satélite. Lo que no hacemos es prometer 4G donde el terreno dice que no.
Sí, si se montan pensando en eso. Con alimentación autónoma siguen funcionando cuando el cuadro de obra está parado, y con grabación local más copia fuera del recinto la prueba no se pierde aunque se lleven el equipo. En obra esto no es un extra: es la diferencia entre tener imágenes o no tenerlas.
Sí, desde el ordenador o el móvil, con usuario propio y por VPN, sin abrir el grabador a internet. Es habitual que la dirección facultativa y la propiedad quieran ver el avance sin desplazarse, y se les puede dar acceso limitado solo a lo que corresponda.
El equipamiento se desmonta y se reinstala en la siguiente. Es lo que diferencia esto de una instalación fija: se paga por tener el servicio mientras dura la obra, no por comprar un equipo que se queda en un almacén. Con varias obras a la vez, todas se ven desde la misma consola.
Depende de la tecnología que haga falta allí y de cuánto dure la obra, y se plantea como servicio mensual, no como compra. Esa es la diferencia con montar una instalación fija: se paga mientras la obra está abierta, y cuando termina el equipo se desmonta y se lleva a la siguiente en vez de quedarse amortizándose en un almacén.
Igual de válido, y de hecho es donde más se nota, porque una acometida de fibra no llegaría ni a tiempo. Con 4G, 5G o radioenlace la caseta está conectada en días y al terminar se retira. Para obras cortas es la única opción razonable.
Sirven si la grabación sobrevive, y ahí está el fallo habitual: si el grabador está en la caseta y se llevan la caseta, se llevan también las imágenes. Por eso se guarda una copia fuera del recinto. Con eso, y con el aviso en el momento, la diferencia con una instalación normal es enorme.
Sí. Todas las obras entran en la misma red, se ven desde la misma consola y van en una sola factura con el desglose por obra, que es lo que hace falta para imputar el coste a cada proyecto. Abrir la siguiente obra es replicar lo mismo, no empezar de cero.
Cuéntanos dónde está la obra y cuánto va a durar, y te decimos qué se puede montar y qué se lleva a la siguiente.