El portero llama a su móvil
El vecino contesta esté en casa, en el trabajo o de vacaciones, habla con quien llama y abre pulsando una tecla.
Sin telefonillo, sin cablear la finca y sin obra en las viviendas. El portero llama al móvil del vecino esté donde esté, él contesta, ve quién es y abre. Y tú, con un solo acceso para toda tu cartera, das de alta a un vecino nuevo, cambias un número o revisas cualquier finca en dos clics, desde el ordenador del despacho y sin llamar a nadie. Eso, la línea obligatoria del ascensor y los avisos a los vecinos, con un único interlocutor para todas las comunidades.
Lo que antes era un telefonillo por vivienda y un cable por cada planta, hoy es una línea y una lista.
El vecino contesta esté en casa, en el trabajo o de vacaciones, habla con quien llama y abre pulsando una tecla.
No hay que picar paredes ni entrar en las viviendas, que es lo que hace inviable cambiar el portero en un edificio antiguo.
El telefonillo de dentro de casa desaparece: no hay nada que averiarse en cada vivienda ni que reponer cuando falla.
El matrimonio, el hijo o el inquilino. Suenan todos a la vez y contesta el primero que pueda, así que da igual quién esté en casa.
Especialmente útil en costa y en pisos alquilados, donde el propietario no está y hay que abrir a un operario.
Se aprovecha la placa de calle en muchos casos, sin cambiar el equipamiento visible del portal.
Cincuenta fincas son cambios todas las semanas. Con un usuario entras a todas, y cualquier gestión son dos clics: elegir la finca y tocar lo que haga falta.
No hay que entrar en cada portal por separado ni recordar una clave por finca. Un acceso, y dentro la cartera entera.
Elegir la comunidad y hacer el cambio. Alta, baja, cambio de número o de vivienda: se aplica al momento.
Sin desplazarse a la finca, sin avisar a un instalador y sin esperar a que alguien pueda ir.
Quién cambió qué y cuándo, en cada finca. En una comunidad eso acaba haciendo falta más de lo que parece.
Si el que llevaba esa finca está de baja o se va, cualquiera del despacho hace lo mismo con el mismo acceso.
Y con él quién puede pedir cosas. Las listas y el histórico se mantienen aunque cambie la junta.
El portero es la punta. Debajo hay obligaciones y problemas que el administrador acaba gestionando igual.
Es obligatoria y tiene que funcionar el día que alguien se queda dentro. Con línea propia y comprobable, no colgada del teléfono de un vecino.
Un corte de agua, una junta o una derrama, comunicado a todos por WhatsApp o llamada. Menos carteles en el portal y menos llamadas al despacho.
Portal, garaje y trastero sí, con el cartel obligatorio y sin enfocar la puerta de una vivienda concreta. Videovigilancia.
Accesos y rampa, que es donde más incidentes hay y donde las imágenes acaban haciendo falta.
Un agente de voz puede atender las llamadas de vecinos fuera de horario y recoger la incidencia por escrito.
Con el desglose por comunidad, que es como hay que repercutirlo a cada junta.
La línea del portero, la del ascensor y el teléfono del despacho salen de nuestra propia red, con sede en Sevilla y servicio en toda España. Un administrador no puede permitirse que una avería de un portal se convierta en una conversación entre tres proveedores mientras los vecinos llaman.
No, y ese es el motivo por el que esto se instala en edificios donde cambiar el portero era impensable. No hay que entrar en las casas, ni picar paredes, ni pasar cable por los rellanos: el equipo va en el portal y la llamada sale al móvil de cada vecino. En una finca antigua, la diferencia entre una obra de semanas y una instalación de una mañana es lo que hace que la junta lo apruebe.
Se les puede asignar el fijo de casa, que funciona exactamente igual: suena, contestan y abren pulsando una tecla. En una misma finca pueden convivir vecinos con móvil, con fijo y con varios números por vivienda. No hay que decidir una sola forma para todos.
Para eso se configuran varios números por vivienda: suenan todos a la vez y abre el primero que conteste, así que basta con que uno de los teléfonos de la casa esté disponible. Es más rápido que un telefonillo, donde solo suena dentro del piso y solo abre quien esté allí. Aun así conviene que la comunidad tenga clara la alternativa —una llave, un código— para el caso puntual, igual que la tenía antes con el telefonillo estropeado.
No. Con un solo usuario ves toda tu cartera y entras a cualquier finca desde el mismo sitio. Cualquier gestión son dos clics: eliges la comunidad y haces el cambio, que se aplica al momento. Es la diferencia entre llevar cincuenta fincas y llevar cincuenta instalaciones distintas, cada una con su clave y su instalador, que es como está montado en la mayoría de los despachos.
Un minuto, desde el ordenador del despacho y sin llamar a nadie. Es justo lo que cambia respecto a un portero tradicional, donde cada cambio de nombre o de vivienda pasaba por avisar a un instalador y esperar. Con una cartera de cuarenta o cincuenta fincas, esos cambios son semanales.
Sí, y conviene revisarla, porque es una obligación legal y en muchas comunidades sigue resuelta de forma precaria. Tiene que funcionar el día que alguien se queda encerrado, no el día que se instaló, y eso exige una línea propia y comprobable. La damos nosotros junto con lo demás del edificio.
En portal, rampa, garaje y trasteros sí, con el cartel informativo visible y guardando las imágenes el tiempo justo. Lo que no se puede es enfocar la puerta de una vivienda concreta, ni la del vecino con el que hay un conflicto, que es el origen de la mayoría de las denuncias entre comunidades. Se instala con ese criterio y queda documentado, y el acuerdo de la junta conviene que lo revise quien lleve la protección de datos de la comunidad.
Como necesitéis. Lo habitual es una sola factura al despacho con el desglose por finca, para poder repercutir a cada comunidad lo suyo, pero también se puede facturar directamente a cada comunidad. Sin permanencia en ninguno de los dos casos, lo que encaja mejor con los cambios de administrador.
Cuéntanos cómo tienes hoy los porteros y las líneas de ascensor, y te decimos qué se puede unificar.