Estudio antes de instalar
Se mide la nave con el material dentro, porque una estantería llena y una vacía no se comportan igual.
En una fábrica, la red dejó de ser una comodidad hace años. El ERP, la maquinaria que reporta, el control de presencia y las cámaras van por ella, y cuando falla no se para el correo: se para la línea. Montamos la conectividad con respaldo, la WiFi que de verdad cubre una nave, y la separación entre la red de producción y la de oficinas, que es lo que casi nunca está hecho.
Estructura metálica, altura, carretillas en movimiento y maquinaria que mete ruido eléctrico. No se cablea como una oficina.
Se mide la nave con el material dentro, porque una estantería llena y una vacía no se comportan igual.
La carretilla que va del muelle al fondo no puede perder la conexión al cambiar de zona. WiFi profesional.
Lectores y PDA que trabajan contra el ERP en tiempo real: si se cae la señal, se para la preparación de pedidos.
Accesos, muelles de carga y almacén. En zonas de descanso y vestuarios del personal, nunca. Videovigilancia.
Campa de vehículos, silos o depósitos, con equipos preparados para estar a la intemperie.
Administración, comercial y producción bajo el mismo techo pero en redes distintas.
Es el punto donde más instalaciones industriales están abiertas, y el que más caro sale cuando pasa algo.
La maquinaria y el control van por su propio segmento, sin compartir camino con el correo ni con la navegación. Firewall entre medias.
El técnico de la máquina entra por VPN, cuando se le abre y solo a esa máquina. No con un acceso permanente que nadie revisa.
Es como se cuelan en las instalaciones industriales: un equipo de control accesible con una contraseña desde fuera.
Si cae la fibra entra 4G/5G y el ERP, el correo y los pedidos siguen. Fibra y respaldo.
Del ERP y de los programas de las máquinas. Recuperar un control numérico sin copia es empezar de cero.
Vigilamos las líneas y los equipos: normalmente vemos que algo ha caído antes de que llame producción.
En una fábrica todo esto se puede calcular, y esa es la mejor forma de decidir qué merece la pena.
Es un número que producción ya tiene. Con él, decidir si compensa un respaldo o un firewall en alta disponibilidad deja de ser una discusión de opiniones.
Si el ERP no responde, no se prepara ni se expide. El almacén se para antes que la oficina.
En alimentaria y en otros sectores hay que poder demostrar lotes y registros. Si el sistema cae, no se puede expedir aunque haya producto.
Restaurar un ERP sin copia verificada son días. Con copia probada, horas. La diferencia se calcula igual que lo anterior.
Cuando algo falla a las tres de la mañana no hay nadie de informática. Por eso monitorizamos y avisamos nosotros.
Cada vez más pólizas de ciberriesgo preguntan por copias, segmentación y accesos. Tenerlo hecho cambia la prima y, sobre todo, que cubran.
La fibra que entra a la nave, el respaldo, el firewall que separa producción de oficinas y la WiFi que cubre el almacén son nuestros, desde Sevilla y para toda España. Cuando la línea de producción se para, no hay tiempo para abrir una incidencia con un mayorista y esperar respuesta.
Por la estructura y por lo que hay dentro. La chapa y el hormigón reflejan y bloquean la señal, y una estantería llena de mercancía se comporta como un muro. Además, la señal se mide con la nave vacía y luego se llena: por eso una instalación que iba bien en enero deja de ir en temporada alta. Se resuelve midiendo con el material dentro y colocando los puntos donde hacen falta.
Que un correo con un fichero malicioso abierto en administración puede llegar hasta el control de una máquina. Es exactamente así como han parado fábricas enteras. Separar producción de oficinas con un cortafuegos entre medias es la medida que más riesgo quita por menos dinero, y sigue sin estar hecha en la mayoría de instalaciones.
Lo es si se hace bien: una VPN que se abre cuando hace falta, con usuario propio, y que llega solo a esa máquina. Lo que no es seguro —y es lo que suele haber— es un acceso permanente instalado por el fabricante hace años, con una contraseña que conoce medio sector y que nadie ha revisado desde entonces.
Con respaldo contratado, segundos: entra el 4G/5G y el ERP y los pedidos siguen funcionando. Sin respaldo, depende de la avería y puede ser una jornada. En una fábrica esa diferencia se calcula fácil, porque el coste de una hora parada es un número que ya tenéis.
Sí. Se montan en la misma red privada, con la misma seguridad en todas y una sola factura con el desglose por planta. Y con la misma consola para verlas, en lugar de entrar en cada una por separado.
Sí. Se hace por fases y en paradas programadas o en turnos de menor actividad, dejando la configuración anterior en marcha hasta que la nueva está probada. Lo que no se puede hacer es improvisarlo: la separación se diseña antes, sabiendo qué máquina habla con qué, porque cortar sin ese mapa sí para la línea.
Es lo más común y no se resuelve actualizando, porque muchas veces no se puede: el fabricante ya no da soporte o el control es de hace veinte años. Se resuelve aislando esa máquina en su propio segmento, controlando exactamente qué puede hablar con ella y desde dónde. Sigue siendo vulnerable, pero deja de ser alcanzable desde el correo de administración, que es el camino real.
Si está bien diseñada, sí. La clave es el solapamiento entre puntos de acceso: el terminal tiene que cambiar de uno a otro sin cortar la sesión contra el ERP. Con cobertura pensada solo para «que llegue señal» eso no ocurre, y el resultado es el lector que pierde la conexión cada vez que cruza el almacén.
Sí. Somos operador nacional y tenemos 40 puntos de asistencia técnica repartidos por España. Es habitual llevar la planta principal y las delegaciones de otras provincias con el mismo contrato y la misma factura.
Cuéntanos cómo es la nave y qué hay conectado, y te decimos qué está expuesto y qué se puede asegurar.