En probadores, NUNCA
Ni dentro, ni enfocando la entrada de forma que se vea el interior. No hay justificación posible y la sanción es de las altas.
Y es justo donde más se pierde género. Ese es el problema del retail de moda: hay que proteger la tienda sin cruzar una línea que la ley marca muy clara. Montamos las cámaras donde sí se puede y con criterio documentado, la línea con respaldo para que el TPV nunca se quede sin cobrar, y la red de varias tiendas como si fuera una sola.
Es el sector donde más denuncias hay por esto, y casi siempre por lo mismo.
Ni dentro, ni enfocando la entrada de forma que se vea el interior. No hay justificación posible y la sanción es de las altas.
Con el cartel informativo visible antes de entrar, guardando las imágenes el tiempo justo y con acceso limitado a quien deba tenerlo.
Se puede cubrir la zona de cobro. Lo que no se puede es tener a la dependienta grabada en primer plano toda su jornada.
Donde entra y sale el género, que es por donde se va buena parte de lo que falta en el inventario.
Igual que los probadores. Es el otro error clásico y el que peor sienta a la plantilla.
Montamos con ese criterio y dejamos documentado qué se graba, por qué y cuánto se guarda. Videovigilancia.
Un sábado por la tarde sin datáfono es una tarde de ventas que no vuelve.
Una conexión 4G/5G que toma el relevo cuando la fibra falla, en segundos y sin que nadie toque nada. Fibra y respaldo.
Se reserva caudal para el cobro y el sistema de stock, para que no compitan con los clientes navegando.
Quien se conecta desde la tienda no ve el TPV ni las cámaras. Con portal de bienvenida y tu marca. WiFi profesional.
Mismo stock, mismo sistema y llamadas internas gratis entre locales. Varias sedes.
Fibra, móviles y teléfono de todas las tiendas en un documento, y el coste imputado a cada local.
Un agente de voz puede informar de horarios, disponibilidad o el estado de un pedido sin ocupar a nadie de la sala.
La misma infraestructura que sostiene el cobro puede dar información que hoy no tienes.
Contar visitantes y compararlo con los tickets da la tasa de conversión real, que es el número que casi ninguna tienda pequeña conoce.
Qué zonas de la tienda concentran el tránsito y cuáles no. Sirve para colocar el género, no para vigilar a nadie.
Datos de afluencia por franja para cuadrar turnos con lo que pasa, y no con lo que parece que pasa.
Los mismos indicadores en todos los locales, medidos igual. Sin eso, comparar dos tiendas es discutir de sensaciones.
El portal de la WiFi puede recoger un correo con su consentimiento, para campañas. Con permiso explícito, no colado en la letra pequeña.
Son funciones de los puntos de acceso y las cámaras que ya están puestos, no otro sistema que instalar.
La fibra de cada tienda, el respaldo, la WiFi y el teléfono salen de nuestra propia red, desde Sevilla y para toda España. En retail eso importa: cuando una tienda no cobra, el problema no admite una conversación entre proveedores sobre de quién es la culpa.
Con mucho cuidado, y solo si por el ángulo es imposible ver el interior cuando alguien entra o sale. En la práctica, la mayoría de las instalaciones que lo intentan acaban captando algo, y ahí ya no hay defensa. Es más seguro cubrir el pasillo de acceso a cierta distancia. La decisión final conviene revisarla con quien lleve vuestra protección de datos.
Sí, con el cartel informativo visible antes de entrar en la zona grabada, indicando el responsable y cómo ejercer los derechos. No es un formalismo: la falta de cartel es la infracción más fácil de constatar y la que más se sanciona, por delante incluso de dónde está puesta la cámara.
Con respaldo contratado entra el 4G/5G en segundos y se sigue cobrando con tarjeta como si nada. Sin respaldo, la tienda se queda sin datáfono y sin sistema de stock hasta que se restablezca, que puede ser toda la tarde. En retail eso no es un incidente informático, es la caja del mejor día de la semana.
Sí, y es lo que más simplifica. Todas las tiendas en la misma red privada, con el mismo acceso al stock y al sistema de gestión, llamadas internas gratis entre locales y una sola factura con el desglose por tienda. Abrir la siguiente es replicar lo mismo.
Depende de qué quieras hacer con ella. Como servicio suelto aporta poco; con portal de bienvenida y tu marca sirve para captar contacto y para medir tráfico. Lo que no es opcional es que vaya separada de la red del negocio: nadie debe poder llegar al TPV desde el móvil de un cliente.
Sí, si se hace contando y no identificando. Los sistemas de conteo procesan la imagen para detectar siluetas y devuelven un número, sin guardar rostros ni permitir reconocer a nadie. La línea la cruza el reconocimiento facial, que sí exige una base legal específica y es mucho más restrictivo. Nosotros montamos conteo, no reconocimiento, y queda documentado qué hace el sistema exactamente.
El criterio general para videovigilancia es un mes, salvo que las imágenes estén relacionadas con un hecho que se haya denunciado, en cuyo caso se conservan a disposición de las autoridades. Lo configuramos para que el borrado sea automático, porque el problema habitual no es guardar de menos: es que un grabador acumule seis meses porque nadie lo configuró.
Sí, con usuario propio y por VPN, sin publicar el grabador a internet, que es como se cuelan en la mayoría de instalaciones. Se puede dar acceso limitado a cada responsable de tienda y acceso completo a dirección, con registro de quién ha mirado qué.
Entra en la misma red que las demás: mismo acceso al stock y al sistema de gestión, mismas extensiones, misma seguridad y la misma factura con el desglose. Lo que hoy cuesta semanas de coordinar con tres proveedores pasa a ser dar de alta una sede más.
Cuéntanos cuántas tiendas tienes y cómo están conectadas, y te decimos qué se puede unificar y qué se puede vigilar.