Nada físico que esperar
No hay tarjeta que enviar ni que recoger en el aeropuerto. Se prepara el mismo día, incluso con el viaje ya empezado.
Una eSIM internacional para cada viaje: se elige el destino, llega un código QR y el teléfono navega nada más aterrizar, con los datos del país y sin roaming. Desde 2,87 € por 1 GB, sin IVA, en 204 países y territorios. No hay que cambiar de tarjeta ni perder el número de siempre, y todo va en la factura de la empresa. Sede en Sevilla y servicio en todo el mundo.
Busca tu país y pincha encima: se abren todos los planes de ese destino con los datos, los días y el precio. Son 2.050 planes en 215 destinos, sin IVA. Comprueba aquí si tu móvil dispone de eSIM.
Activa JavaScript para usar el buscador de tarifas, o llámanos al 955 480 000 y te decimos el precio de tu destino.
Precios para clientes de empresa de Citelia, IVA no incluido. ¿No eres cliente de Citelia, o no eres una empresa? Escríbenos: para ti también tenemos precios estupendos.
Contactar →Una eSIM es una SIM que no se toca: no es una tarjeta que haya que pedir, esperar y encajar en el teléfono. Esta SIM te llega mediante un QR a tu correo electrónico y la instalas leyendo el QR desde tu móvil.
No hay tarjeta que enviar ni que recoger en el aeropuerto. Se prepara el mismo día, incluso con el viaje ya empezado.
El teléfono lleva las dos a la vez: tu número español para llamadas y WhatsApp, y la eSIM del destino para los datos.
Llega por correo, se escanea y queda instalada. Conviene hacerlo antes de salir, con la WiFi de la oficina.
El plan dura lo que dura el viaje. Al acabarse no sigue consumiendo ni genera un cargo que aparezca un mes después.
Una eSIM no es una tarjeta, es un perfil que se graba dentro del teléfono, así que el teléfono tiene que traer la pieza. Casi todos los de gama media y alta de los últimos años la traen; los muy básicos y los anteriores a 2018, no. Se comprueba en un minuto antes de comprar nada.
Marca *#06# en el teclado del teléfono: si entre los números aparece un EID, admite eSIM. También vale mirar en Ajustes → Datos móviles (o Conexiones → Administrador de SIM): si ofrece «Añadir eSIM» o «Añadir plan de datos», está.
iPhone XS, XS Max y XR y todos los posteriores, además del SE de 2ª y 3ª generación. Los iPhone comprados en Estados Unidos a partir del 14 son solo eSIM. También los iPad con móvil desde el Pro de 3ª generación.
Galaxy S20 y posteriores (salvo el S20 FE 4G), la serie Note 20, todos los Z Flip y Z Fold, y los Galaxy A de gama media recientes (A54 en adelante).
Pixel 3 y posteriores. Desde el Pixel 4 funciona con cualquier operador; en el 3 dependía del modelo y del país de compra.
Xiaomi 12T Pro y la serie 13 en adelante; Oppo Find X3 Pro, Find X5 y Reno recientes; Honor Magic 4 en adelante; Motorola Razr desde 2019 y la serie Edge; Huawei P40, P40 Pro y Mate 40 Pro.
El teléfono debe estar libre, no bloqueado por un operador. Y ojo con los modelos comprados en China o en mercados asiáticos: el mismo nombre comercial sale de fábrica sin eSIM. Si tienes dudas, dinos modelo y dónde se compró y lo miramos.
El problema del roaming fuera de la Unión Europea no es que no funcione: es que funciona y nadie sabe cuánto va a costar hasta que llega el cargo.
Se sabe lo que cuesta el viaje antes de que empiece, porque se contrata un plan de datos concreto para ese país y esas fechas.
No hay consumo por megabyte a precio de zona 3. Si el plan se agota, se recarga; lo que no pasa es que aparezca un cargo inesperado.
No hay que pedir a nadie que ponga su tarjeta personal ni presentar un gasto después. Va en la factura de la empresa, con el resto.
Se ve qué se contrató para quién y para qué desplazamiento, que es lo que hace falta cuando hay que imputarlo a un proyecto o a un cliente.
El objetivo es que quien viaja no tenga que ocuparse de nada más que de escanear un código.
Nos decís a dónde va y cuántos días. Con eso se elige el plan de datos que encaja, sin pagar de más por un volumen que no se va a usar.
Se envía por correo a quien viaja, con las instrucciones para su móvil. Funciona igual en iPhone y en Android reciente.
Se escanea con WiFi y queda dormida hasta llegar. Al aterrizar, el teléfono se engancha solo a la red local.
Si el viaje se alarga o se consume más de lo previsto, se amplía sin cambiar nada en el teléfono.
No para todo el mundo: dentro de la Unión Europea, con una línea móvil de empresa se navega con la tarifa de España y esto no hace falta.
Viajes a América, Asia, Reino Unido o Suiza, donde el roaming deja de estar incluido y empieza a contar cada megabyte.
Necesitan datos para acceder en remoto a un equipo o subir un informe, y la conexión del cliente no siempre está disponible.
Varios días fuera y mucho móvil: mapas, correo, reuniones. Con un plan cerrado por persona y por evento.
No hace falta tener las líneas con nosotros. La eSIM funciona sobre el teléfono que ya se tiene, con la operadora que sea.
La eSIM no llega sola: llega del mismo operador que lleva vuestras líneas, la centralita y la conexión. Eso significa un único interlocutor cuando algo no funciona a cinco mil kilómetros, y una sola factura.
Marca *#06#: si entre los números aparece un EID, tu teléfono la admite. Lo admiten los iPhone desde el XS y prácticamente todos los Android de gama media y alta de los últimos años; arriba tienes el listado por marcas. El teléfono tiene que estar libre. Si es antiguo y no la admite no hay forma de instalarla, y ahí la alternativa es un bono de datos sobre la línea de siempre.
No. La eSIM se añade a la línea que ya tienes, no la sustituye. El teléfono queda con las dos: tu número español sigue recibiendo llamadas y mensajes de WhatsApp, y los datos salen por la eSIM del destino. Lo que sí conviene es desactivar los datos de la línea española para que no se enganche al roaming sin querer.
Depende del plan. La mayoría son de datos, pero hay planes que incluyen minutos de voz y SMS sobre la propia eSIM: los tienes en Estados Unidos, Israel, Países Bajos y Reino Unido, y en los planes globales, que valen para todo el mundo, desde 10 minutos y 10 SMS hasta 500 minutos y 500 SMS según el paquete. En el buscador de arriba aparecen marcados con la etiqueta «llamadas» y ves los minutos y los SMS de cada uno. En el resto de destinos, para hablar se usa lo de siempre sobre los datos: WhatsApp, o la extensión de la centralita en el móvil, que permite llamar y recibir con el número de la empresa como si se estuviera en la oficina, sin coste de llamada internacional.
Antes de salir, con WiFi. La instalación descarga el perfil y necesita conexión; hacerlo en el aeropuerto de destino, sin datos y sin WiFi fiable, es la forma más rápida de pasar un mal rato. Instalada aquí, se queda esperando y se activa al llegar.
Se recarga. No hay que reinstalar nada ni escanear otro código: se amplía el plan y el teléfono sigue funcionando. Si es algo que pasa a menudo con un destino concreto, lo normal es subir el plan la próxima vez en lugar de ir recargando. Y si no quieres quedarte sin datos, elige una de datos ilimitados y despreocúpate: las tenemos en 149 destinos, desde 5,46 € sin IVA, y en el buscador salen marcadas como «sin límite».
Sirve, pero normalmente no compensa. Con una línea móvil de empresa dentro de la Unión Europea se navega y se habla con la tarifa de España, sin recargo. La eSIM internacional cobra sentido fuera: América, Asia, Reino Unido, Suiza, Turquía y demás.
No. La eSIM funciona sobre el teléfono que ya se tiene, con la operadora que sea. Ahora bien, si además llevamos vuestras líneas, el viaje se prepara junto con el resto y todo sale en la misma factura.
En la factura de la empresa, con el resto de servicios, y con el detalle de qué plan se contrató para quién y para qué fechas. Así se puede imputar a un proyecto o a un cliente sin pedirle a nadie que adelante el dinero y presente un gasto después.
Da igual el país: la eSIM se entrega por correo electrónico y se conecta a la red local del destino, así que funciona sin que nosotros tengamos nada montado allí. Nuestra sede está en Sevilla y tenemos 40 puntos de asistencia repartidos por España para el resto de servicios, pero para esto no hace falta: si algo falla a diez mil kilómetros, se resuelve en remoto.
Dinos a dónde y cuántos días y te decimos qué plan encaja, sin compromiso.